Al llegar a su departamento subió en el ascensor y marco el piso 3. El sonido de este le recordó su pesadilla en clase de ciencias que lo hizo mirar por todos lados un poco paranoico; el ascensor se detuvo en el piso dos y una mujer de 45 años aproximadamente se subió marcando el piso 5, la mujer vestía una falda estilo francesa junto a una camisa azul índigo, su cabello negro estaba amarrado en una cola alta y mordisqueaba una chupeta de fresa, antes de que la mente del pelirrojo hiciera otro descubrimiento de la extraña mujer el ascensor se detuvo y bajo automáticamente viendo de nuevo a la mujer de piel aceituna.
Caminó hasta la habitación 3 - 25 abrió la puerta y la cerró con llave, encendió las luces de su departamento lanzo la mochila al sofá negro que adornaba su sala y caminó hasta la cocina con una mano en su cuello y otra guardada en su chaqueta, abrió el refrigerador y sacó un jugo de durazno que había sobrado del desayuno; regresó a la sala y encendió el equipo de sonido. Su cuerpo callo en el sofá y soltó todo el aire que contenían sus pulmones en un ruidoso suspiro, pateó el bolso al suelo y cerro sus ojos para ver oscuridad que luego se transformaría en su pesadilla de hace horas. Recordó las habitaciones del laboratorio una por una, detallando las en cada rincón, a Antón, a Eliazar el principal culpable de su cicatriz en su ojo y en casi todo su cuerpo, también a esa sombra que sonreía, le veía por todos lados pero el miedo y terror no le dejaban hablar, solo mirarlo temiendo lo peor.
Su cuerpo no estaba definido, sus ojos saltones de color blanco con su pupila negra, sus dientes puntiagudos y blancos con un poco de sangre en ellos, en sus manos habían lo que parecían garras y un humo negro brotaba de todo su cuerpo, un recuerdo de él lo hizo sentarse de golpe y mirar a su alrededor, una voz de mujer lo saco de sus pensamientos. Se giró hacia ella y observo como Fionna recogía su bolso del suelo y lo colocaba encima del estante del reproductor.
- ¿Estas bien? -preguntó la peliblanca con sus manos cruzados delante de su pecho.
- Si, solo recordaba algo que vi hoy -dijo frank acomodándose en el sillón y mirando esos ojos negros como el carbón, la noche, la oscuridad y a su vez parecía que leían sus pensamientos.
-¿Otra vez esa sombra? -preguntó.
-Si, otra vez esa cosa -respondió tomando del jugo que había olvidado.
-Ok ¿hoy vas a tu trabajo? -pregunto apartando la mirada a sus propias manos.
-Si, hoy me toca en el vecindario donde vive el Juez Farnell -respondió dejando el pote de jugo en la mesa delante del sofá.
-Está bien, trata de que no te vean como siempre ¿vale? eres un fantasma -dijo sonriendo calmándose así misma.
-Vale, lo prometo tranquila.-
Las luces de la cuidad iluminaban la noche con un ambiente fiestero, más la música de sus auriculares le daban una sensación de discoteca. Caminaba al ritmo de la canción se dirigió a la mansión del juez, solo debía ir al centro a pié para poder agarrar su atajo que había estudia a todo detalle toda la semana, se acomodó sus lentes de sol y se metió en un callejón en el cual se detuvo al llegar al final.
-Chatt -susurró y su cuerpo cambió al de un gato domestico, de color naranja con rallas como las de un tigre, salto encima de un contenedor de basura y luego al mural de ese callejón miro hacia delante y salto dentro del jardín trasero del juez - bingo- pensó el audaz felino.
Se despidió de su jefe y tomo el bus para ir a su casa, en el camino compro pan y un poco de leche. Encendió el televisor y coloco el canal de noticias, se sentó en el sillón verde de su sala mientras mordisqueaba un sándwich que se había preparado junto a un vaso de leche.
- En las ultimas noticias, Juan Peréz nos informa desde la capital - dice el reportero desde el estudio.
- Gracias James, hace dos horas aproximadamente hubo un robo en la casa del juez Farnell, las autoridades aún no distinguen al ladrón y sospechan de la pandilla Ardilla azul, el Juez Farnell asegura haber perdido cinco millones de euros -decía el reportero.
-Valla las cosas están feas por allá, ¿no crees foxy? -pregunto divertida la pelirroja.
El control remoto del televisor impacto contra el suelo, su mirada perdida en la pantalla en la que se visualizaba la casa de su padre y el reportero dando la noticia que su cerebro aun procesaba. Un ladrón entro en la casa de su padre mientras el visitaba a su pareja y al parecer ningún censor ni cámara de seguridad lo detectó, llego a la bóveda introdujo la clave de acceso, y luego de haber guardado el dinero, salio como un fantasma; Ok eso lo había procesado bien y lo entendía, pero su duda en sí era. ¿Quien? ¿A quien se le ocurre hacer semejante atrocidad e estupidez?
Un bajón de luz oscureció toda su casa y en cuestión de segundos la luz de la sala le permitió ver de nuevo, automáticamente desenchufó los equipos y busco una linterna en el mesón de su computadora, en está habían libros y cuadernos junto a un sobre amarillo que en su interior había un informe de matemática sobre matrices y derivadas, un fugaz recuerdo vino y se fue y con pereza guardó el sobre en su bolso - cierto, está mierda es para mañana - dijo rascándose el cuello luego de haber cerrado el bolso dirigió su mirada al suelo y su mente se traslado a un sótano que denominó macabro y tétrico, era la primera vez que lo veía y parecía que el estuviera ahí pero solo era producto de su imaginación que estaba jodidamente traumatizada, siguió vagando por el sótano de aquel edificio o casa o quien sabe. El lugar era amplio y polvoriento unos bombillos en las paredes permitían ver con algo de claridad, habían cajas de madera en algunos rincones, una mesa ancha de metal oxidada ubicada en el centro del lugar con un montón de papeles que eran ilegibles o al menos eso parecía, también habían muñecos y maniquís rotos junto a unos cristales en el mismo estado tirados por todo el piso y detrás de unas cajas grandes de madera - ¿Guardarán algo aquí? - se preguntó así mismo, se acerco lo suficiente para mirar dentro su visión se detuvo, una brisa fría golpeo contra su nuca que lo hizo temblar del miedo por la sensación tan familiar, él decidió aparecer en esa visión, unas pisadas fuertes y profundas resonaron en los oídos del pelirrojo, se acercaba a él, cerró los ojos esperando lo peor.
El sonido de su celular lo trajo a la realidad, trató de calmar su respiración que se había acelerado por el miedo, atendió la llamada de mala gana pues sabia quien lo molestaba.
- ¿Qué? -preguntó de mala gana.
- Tienes el jodido dinero o ¿no eres tú él imbesil que robo al Sr. Farnell? -le preguntó con una sonrisa en su rostro que seguramente el otro sabia que la tenia.
- Conoces a alguien más capas de tal estupidez, porqué yo no y respondiendo a tu jodida pregunta te veo en el muelle en cinco minutos -colgó la llamada y guardo de nuevo su celular, ese tipo sabia cuando fastidiar y está vez le agradecía por salvarlo de aquella pesadilla, pero por supuesto nunca se lo diría. Recogió su cabello en su pasamontañas negro y se colocó unos lentes oscuros, se echo una mirada rápida al espejo de su cuarto y salió del departamento.
Caminó tranquilamente por las calles, algunas personas pasaban a su alrededor, eran las once de la noche y esas personas iban a algún bar de la zona o a sus casas, metió una de sus manos al bolsillo de su pantalón y maldijo para sus adentros por no ir al parque en su moto, el trayecto hubiese sido más corto y no se hubiera preocupado por el tiempo pero iba diez minutos tarde a su reunión de trabajo, embozo una sonrisa al pensar en su doble vida como un trabajo decente que requiere de reuniones formales - simplemente gracioso e ilógico - pensó.
El parque estaba iluminado por unos faroles blancos que brillaban de una manera atractiva, se sentó en una banca frente al lago y diagonal a una tienda con un cartel gigante que dice "El muelle" con letras color del océano. Al parecer su cliente era el atrasado.
-¿Acaso no entendió el mensaje? -se preguntó un poco decepcionado de su enigma sencillo
-¿Habrá ido al lago? -se rió al imaginarse como él llegaba a la costa o a algún bar con el mismo nombre.
Acomodó su gorro ocultando unos mechones rebeldes que se habían salido, movió las piernas aburrido por tanto esperar se sostuvo la cabeza con una de sus manos apoyado en sus rodillas inclinándose hacia delante. Se movió de inmediato al oír las sirenas de la policía, se levanto de golpe y corrió hacia un árbol aterrizando en este como un gato.
Los autos de la policía no tardaron en aparecer rodeando la banca en la que hace instantes estaba sentado, un oficial de alto rango bajo de uno de los vehículos y observó su alrededor molesto por haber sido engañado.
-¿¡¡EN DONDE TE ESCONDES CN!!? - gritó a todo pulmón él oficial "¿Como sabe mi apodo?" pensó el pelirrojo para sí mismo, su atención fue robada de nuevo por el policía de cabello verde, este hizo unas señas y otros policías bajaron a, lo que frank reconoció como su cliente, un hombre brusco vestido ridículamente de camarero de un bar en lo profundo de la ciudad, su cabello morado estaba amarrado con su típica coleta de caballo
- ¿Donde está tú contacto? - preguntó el oficial al mando con palabras cortantes y ácidas pero graciosas por el acento ruso del oficial
- No lo sé, debería estar aquí pero hace 47 minutos, seguramente ya se fue por tanto esperar - dijo el hombre de cabello lila, en su voz se hallaba el pánico.
- Llámalo - le dijo el peliverde un poco más calmado, le coloco una mano en el hombro del camarero.
-En seguida, solo apaga las sirenas él no es tonto -le dijo sacando su celular y marcando el número seis de acceso directo a su contacto.
Frank se movilizó rápido, su identidad dependía de ello, salto de árbol en árbol aún siendo un gato, salió del parque con la adrenalina circulando por su sangre y volviendo a la normalidad corrió a un bar, entró tambaleandose, pidió un poco de licor a la chica de la barra diciendole que huia de su novia obteniendo como respuesta una risita de la chica, se sentó en lo profundo de el lugar en una mesa un poco desordenada. Atendió la llamada la segunda vez que le llamó, su respiración se había calmado.
-¿Hello? -escucho del otro lado de la linea.
-Bonne nuit, mon cher -le respondió Frank, su voz sonó como la de un robot ya que siempre tenia activado el programa en su celular, se inclinó hacia atrás apoyándose en el espaldar de su silla tomando del vaso de vino que había pedido.
- Emm, si claro, ya llegue al muelle pero no, no le veo - dijo con voz temblorosa
-yo me fui, eso te pasa por impuntual y por llevar compañía -dijo aguantando la risa al escuchar un -what -bajo que llego escuchar por la otra linea.
-No entiendo, yo estoy solo aquí chico -dijo sudando frió y mirando a su alrededor.
-Ajam, mon cher dale a la policía que te rodea buena suerte y feliz noche de mi parte, au revoir charle -colgó la llamada, pago el licor y se dirigió a su casa por el callejón que él conocía.
- ti ti ti - sonó cuando el chico dejó de hablar, había colgado su contacto y él aún en shock se giró hacia el oficial sin mirarle a sus ojo.
- ¿Que te dijo? -le preguntó éste al verlo de esa manera.
- Me mando a decirles buena suerte y feliz noche de parte de él - le dijo con voz temblorosa. El oficial quedo pensativo al escuchar esas palabras, cambiando su semblante volteo a sus subordinados
- ¡Díganme que rastrearon su ubicación! -les gritó.
- No señor, faltaron milésimas pero colgó la llamada y perdimos su ubicación, lo lamento señor - le respondió un cadete de ojos violeta.
- Mañana a primera hora de la mañana revisaremos todas las zonas posibles en las que esa rata se pueda esconder, ¿Entendido? -
- ¡Si señor! -
#continuara#
miércoles, 24 de septiembre de 2014
lunes, 1 de septiembre de 2014
6.Sonidos sordos
La vida de cierto pelirrojo era lo que podría decirse tranquila, desde su escapada de ese laboratorio hace cuatro años más o menos, había visto a su hermana después de dos años de su fuga, pero por el bien de ambos se veían muy poco, el pelirrojo asistía a la Universidad Nacional de Berlín, era una institución muy antigua tendría aproximadamente unos 160 años en funcionamiento, sus paredes de color crema con grietas por los años pasados la hacían ver misteriosa y más por sus baldosas de granito. En la entrada dos puertas de vidrio con marco de oro relucía ante los rayos del sol y luna, era muy conocida por ser una de las mejores del país, el joven vivía mas o menos cerca de la universidad, pero eso lo alejaba del centro, dos días después de su inscripción consiguió una moto abandonada en el estacionamiento de un cine famoso de la ciudad más una herida de bala en la pierna por robarla. "Sobrevivir en esa ciudad no es fácil, y más si se está solo" eso fue lo que le dijo el medico que le curo de su herida y esas palabras aun rondan en la cabeza del pelirrojo.
La hora del almuerzo había pasado y las clases continuaban, Frank consultó su horario por cuarta vez esa mañana, se acomodo su lentes de montura negra y se dirigió a su siguiente clase, algunos alumnos ya estaban en sus puestos unos hablando entre si y otros metidos en sus propios asunto, el joven se sentó en su puesto al final del salón, coloco su mochila en el suelo y de esta saco un libro de historia y su libreta de color negro con rallas de color verde fosforescente; el maestro llego al rato y dejando los libros en su escritorio se volteó a la clase para que guardaran silencio, inició su clase.
No llevaría mas que 45 minutos de haber empezado su turno en el café y ya estaba aburrida de tantas ordenes y reclamos que soportar, se iría de ese local pero ¿Adonde iría? no podía volver así que ¿se iría a la capital donde está su hermano? no, no podía se prometieron verse dentro de cuatro meses como hacen desde hace dos años así que no tenia otra cosa más que suspirar y soportar reclamos de los clientes por los errores al entregarles su pedidos, suspiro por décima vez desde que el anciano le reclamaba por su sopa fría y quitándose de las manos de la cintura le dijo que esperara, la joven se dirigió a la cocina y metió la sopa de mala gana en el horno microondas y pulsando el tiempo necesario volvió a suspirar.
No llevaría mas que 45 minutos de haber empezado su turno en el café y ya estaba aburrida de tantas ordenes y reclamos que soportar, se iría de ese local pero ¿Adonde iría? no podía volver así que ¿se iría a la capital donde está su hermano? no, no podía se prometieron verse dentro de cuatro meses como hacen desde hace dos años así que no tenia otra cosa más que suspirar y soportar reclamos de los clientes por los errores al entregarles su pedidos, suspiro por décima vez desde que el anciano le reclamaba por su sopa fría y quitándose de las manos de la cintura le dijo que esperara, la joven se dirigió a la cocina y metió la sopa de mala gana en el horno microondas y pulsando el tiempo necesario volvió a suspirar.
-Gran día para el negocio, ¿no nena? - Le pregunto con ánimos el cocinero.
- Si, gran día..
El microondas pito dando la orden que ya había terminado con su labor, la joven en un movimiento rápido lo abrió sacando la sopa de su interior y se la llevo al señor mayor, observó como el anciano ahora se quejaba de que la sopa estaba muy caliente y que podría morir ahí mismo, y para que la cosa fuera peor el anciano volteo la sopa hacia la pelirroja dejándola toda llena de sopa. La joven se amarro de nuevo su cabellera roja con su lazo de color verde que combinaba con el uniforme estaba harta de ese día, hizo sentar al anciano a la fuerza y le tiro el resto de sopa que quedaba a la cara con algo de lava extra haciendo que el viejo gritara al sentir lo caliente que salia del tazón, unos clientes extrañados miraron la peculiar escena, la chica levanto el tazón del suelo acomodando un poco su mechón que ocultaba su ojo izquierdo.
El dueño del local, un hombre gordo de barba, que vestía de traje le explicaba a las autoridades lo sucedido y que tendría mas cuidado, la joven estaba sentada delante del escritorio de color chocolate de su jefe sus manos se movían con nerviosismo pues temía que la despidieran de su tercer trabajo este mes, la joven se acomodo en el sillón vino tinto y el cantar de un pájaro hizo que mirara la ventana, un pájaro de color negro con unas lineas naranjas picoteaba la ventana su pico era de color ceniza y sus ojos blancos como la luna, la chica negó con la cabeza y el pájaro voló lejos de la ventana.
-Schwarz que te dije de formar problemas, es la quinta vez ésta semana no podré ignorar los problemas y las consecuencias, ya la policía nos tiene en la mira!!- dijo el hombre entrando en la habitación un poco desesperado y paranoico.
-Ese viejo se lo busco por quejarse tanto - se defendió la chica manteniendo la calma -Por guaro y a mi no me culpe por las tonterías que dice o hace ese abuelo, morirá pronto de todos modos - dijo mirando por la ventana con una voz pausada y firme, dejando perplejo a su jefe.
La clase de historia transcurría a una velocidad insoportable, él profesor daba de nuevo su relato sobre las consecuencias del renacimiento y el avance de la historia humana, sería interesante sino fuera por su modo de hablar y su acento español no ayudaba para nada, y la mitad de la clase estaba mas dormida que despierta. El sonido del timbre fue como un regalo dado por los mismísimos dioses y los estudiantes salieron volando, literalmente, del aula a otras clases o al campus para tomar aire fresco, el pelirrojo tomo su mochila y se dirigió a la salida, se monto en su motocicleta y se marcho a su departamento cuatro cuadras abajo desde su ubicación actual, "otra hora más con ese viejo y moriría por aburrimiento" pensó.
En ese mismo instante una pantalla gigante de televisión transmitía, lo que podría llamarse un localizador, un mapa entero de Alemania, su objetivo estaba perdido y no le hallaba por ningún lado, su ultimo rastro fue en un pueblo sur de el país. Un hombre sentado frente a la pantalla, observaba con todo detalle para poder estar atento a su búsqueda - donde estas demonios - dijo entre dientes, cambiando las coordenadas sin mucho resultados.
domingo, 15 de junio de 2014
4.El calabozo
Como todas las mañanas me levanto al alba, preparo mi desayuno, me doy una ducha rápida y salgo de mi casa cuando el sol esta en horizonte dando su saludo cotidiano, la frescura en la mañana era muy relajante; el mercado seguía cerrado uno que otra tienda abierta o abriéndose.Al llegar a la plaza central vi muchas personas reunidas al rededor de un carreta con barrotes de la prisión del reino. - ¿Que ocurre aquí? - pregunto un hombre de gran tamaño calvo con un traje muy ensangrentado, se trataba del carnicero. - esas personas les llamaron brujos y ladrones, según eh oído iban en contra del rey para hacerse sus dueños y esclavizarnos. - respondió un anciano de traje azul con unas gafas que casi le llegaban a la frente. - yo escuche que amenazaron a un noble con quemarle la casa si no le pagaban y abandonaba su casa. - dijo alguien en la multitud. - ¡¡yo también oí eso!!. - grito una mujer. y en menos de lo que cantara un gallo todas las personas que estaban reunidas en la plaza opinaban todas sus lógicas e ilógicas razones del por que estaban esas personas en la carreta "idiotas, ellos no son ni brujos ni ladrones" fue lo que pensó la joven mientras se alejaba de ese lugar, en la mente de cierta pelirroja se desataba un sin fin de comentarios hacia esa gente " o ¿de verdad son ladrones? ". - ¡¡En que estas pensando!!. - se recostó en la pared rustica que tenia a espaldas, tenia la mirada clavada en el camino de piedras pensaba en lo que le podría ocurrir a esas personas. - oye, nena. - un hombre le saco de sus pensamientos, la joven le reconoció la voz. - ¿Que pasa "fox" ? - el le sonrió y solo le respondió con suma tranquilidad. - llegaras tarde a tu "trabajo" y la niña mimada te pondrá trabajo doble. - se aparto un poco y le señalo el castillo con su mano. - vete. - la joven le sonrió y se marcho a dicho castillo con suma tranquilidad.
- Sabes linda, eres patética. - dijo mientras pelaba una papa. - ¿porque? - pregunto sin apartar su vista de su libro que tenia en mano. - por que te vendiste a el sin pensártelo dos veces. - respondió con vos un tanto frustrada, Allison había dejado de leer del libro para dirigirle una mirada un tanto confundida. - ¿a quien me vendí?, ¿ de que hablas? - Bell había soltado las papas y el cuchillo con el cual las pelabas. - ¡¡ay por favor, no te pases de lista, tu misma le suplicaste al rey para que te vendieran a ti al reino de la prometida del príncipe como regalo de bodas. - la voz de la joven sonaba frustrada. - eso no tiene sentido. - fueron las únicas palabras que logró formular. -¿ donde escuchaste eso?. ¡¡¿cuando se supone que yo dije eso?!! - el ambiente en la cocina donde se encontraban ambas mujeres se había vuelto un poco tenso y fastidioso con un olor peculiar de comida quemada. - no te hagas la inocente, tu se lo dijiste a maxwells. - la pelirroja la miro con furia y solo su cerebro le dio razonamiento para unas palabras que sacaron de quicio a Bell. - ¡¡¿Que?!! yo no me la llevo muy bien que digamos con ese, idiota sin vergüenza, ¡¡él anda por ahí diciendo estupideces a los que les da la jodida gana!! - le grito, Allison salio de la cocina y se dirigió rápidamente a la habitación de Ana sin hacerle caso a los gritos sordos de Bell preguntándole a donde se dirigía. Al entrar en la habitación, esta se encontraba despejada y eso le ayudo a pensar e observar cosas que faltaban por limpiar y eso se dispuso a hacer, para despejar un poco su mente.
-Allison, ¿estas aquí? - dijo la princesa entrando a su habitación de golpe, la pelirroja se sobresalto estaba encendiendo la chimenea, pero no del método tradicional si no del suyo, con lo que en ese entonces seria magia. - no es lo que piensa. - le dijo tratando de calmarla, puesto que la pelirroja tenia fuego en sus manos que este ya había apagado. - por favor princesa, cálmese se lo puedo explicar. - trato de calmarla puesto que la sonrisa amable de la dichosa princesa estaba desaparecida por una cara de horror y disgusto. - ¡Aléjate de mi monstruo!. - grito anastasia. - quieres tranquilizarte, no es lo que crees puedo explicártelo. - ¡¡has silencio bruja!! - Allison la miro por un instante y luego le tapo la boca con una de sus manos, la sostuvo por unos minutos hasta que se harto de soportar mordidas y lamidas por parte de la princesa. - si tu no fuiste la que dijo la estupidez, ¿entonces quien? - se pregunto así misma, suspiro un poco frustrada y relajando un poco el agarre para que ella pudiese hablar. - ¿quien fue? - le pregunto, había bajado su mano hasta su cuello y había apretado un poco el agarre. - p-pues no se de que hablas. - dijo calmada o eso aparentaba. - vamos, no me digas tonterías ¿quien fue el que empezó esa noticia?. - la preciosa paciencia de la pelirroja, estaba llegando a su fin, Anastasia la miraba con odio pero luego le sonrió. - maxwells y yo empezamos todo, aunque nunca pensé que fuese cierto pero hey, eres una ¡¡bruja!! - esa palabra gritada al oído de la pelirroja, fue la gota que derramo el vaso de paciencia, Allison le metió a la fuerza un pañuelo a la boca y con fuerza le golpeo la cabeza contra la pared que tenían a espaldas, con un poco de fastidio y dolor la lanzó a la cama y oyó como la princesa soltaba un quejido pero la joven solo salio de la habitación. - ese bastardo, me las pagará. - pensó mientras caminaba rápidamente hacia la cocina y agarraba un cuchillo carnicero y lo ocultaba en su delantal, salio de la cocina su camino era el jardín esa persona seguramente estaría ahí fue lo que pensó
"me las pagara, ¿que le hice yo?" eran las únicas palabras que rondaban en la cabeza de Allison
Al llegar al jardín Allison los busco con la mirada, el se encontraba en los rosales parecía relajado y pacifico con su cabellera castaña y piel un tanto morena lo hacia lucir un poco "buen mozo". acercarse a el y colocarse en cuclillas, era lo mas simple. Saco el cuchillo carnicero y lo dirigió a su garganta, pero el objeto no llego del todo a su garganta ya que sus manos morenas lo detuvieron "¡estaba despierto!" fue lo que pensó la pelirroja al ver su plan fallido, el chico apretaba su agarre en la muñeca de la pelirroja, esta soltó un gemido de dolor el solo sonrió. - sorprendente querida. - dijo mientras se levantaba dejando a la chica arrodillada. - nunca creí que me matarías por la hermosa noticia, la escuchaste cierto te vendieron al reino de la prometida del príncipe junto con otros linda, querías libertad ¿cierto?. - dijo maxwells arrebatándole su cuchillo. - max ten cuidado, ella es un WAAH!!. - Anastasia, había tropezado con una piedra mientras corría, Allison rió para si misma mientras que max hacia una mueca de desprecio. - ¿se encuentra bien princesa? - Dijo max dirigiéndose hacia ella, el sonido de un pájaro hizo que Allison reaccionara y agarrase el cuchillo y saliese de ahí corriendo como si su vida dependiera de ello, se dirigió al bosque que estaba conectado al jardín, dentro de este se quitaba a jalasos las ramas o malesas que se enredaban con su cabello e vestido, su rostro y brazos rasguñados por ramas y hojas "¡Corre, no mires hacia atrás, solo corre!" volvio a gritar esa voz en su cabeza, la chica se detuvo en seco al ver que ya se encontraba en el pueblo.
-¡¡BÚSQUENLA!!- se voltio aterrada al oír eso proveniente del bosque. - ¡¡¿ PORQUE RAZÓN NO ME DEJAN EN PAZ??!! - grito Allison, su carrera había empezado de nuevo, y sin darse cuenta ya se encontraba cerca de su casa. - ¡¿Nena que ocurre?! - pregunto una de las vecinas de Allison, se trataba de una mujer joven de cabellera oscura, vestía simple y parecía que se acababa de despertar. - na..da, no ocurre nada. - respondió jadeante, trato de calmar su respiración, apoyo su cuerpo en la puerta la cual acababa de cerrar de un portazo.
******************
-agh! mi cabeza - se quejo el joven pelirrojo, se encontraba en una celda,en la noche y era transportado junto a otras personas, el sonido de los insectos y los pasos de caballos eran la melodía que arrullaba a las otras personas, unas pocas seguían despiertan y murmuraban cosas inaudibles. - Achus! - el joven se voltio hacia la persona que había estornudado. - este frió me matara antes de que lo haga la muerte.
-No te quejes Morgan.
-¡¿Quien se esta quejando?! nada mas tu y tu estúpida ensalada! - le respondió el hombre. - emm, disculpen pero ¿me podrían decir a donde nos dirigimos? - preguntó impaciente llamándoles la atención, el hombre mas viejo se voltio dando le la espalda, mientras que el otro le hizo una seña con su dedo indice sobre su boca para que se callara.
******************
-Esas personas nos encerraran y nos maltrataran ya que seremos esclavizados por reyes y nobles. ¿verdad?-preguntó un niño que abrazaba un peluche.
-¿Eh?, si lamentablemente algunos no podrán ver la luz del sol. - le respondió un anciano, el señor parecía cansado y por lo que dijo, se podía decir que él ya sabia lo que podría ocurrir.
- y a otros que les pasará. - dijo observando hacia donde se encontraba el pelirrojo, en su mirada se reflejaba la pena y dolor.
- No lo se. - le respondió soltando un suspiro pesado.
El joven se acerco, pues tenia curiosidad de adonde lo llevarían a el y al resto y preguntándole con voz baja "a donde nos llevan" pudo observar como el anciano le miraba preocupado, con sus ojos grises azulados, le respondió como si fuese su ultima oración del día. - algunas personas a las prisiones del reino, a otras las venderán como esclavos y a ti junto a aquel grupo, a la horca por haber cometido un acto de vandalismo.- suspiro cansado y haciendo una señal al niño para que se acostara con él, eso basto para que el pelirrojo se alejara un poco, el señor dormiría aparentemente, el ojís rojos se recostó de las rejas de dicha celda y observando el paisaje.
El sol se podía observar por el horizonte, su luz era reflejada por unos arboles y nubes, algunas aves empezaban a cantar su melodía al despertar y otros animales salir de sus casa a buscar comida o agua, era algo espectacular que pocos tiene la oportunidad de apreciar, el carruaje en donde viajaba el elemental, paso por un puente echo de piedras y bien echas, el carruaje entro al reino y este se detuvo en la plaza, una de las puertas de dicha celda se abrió y un hombre grande y robusto, piel blanca con algunas cicatrices en sus brazos, entro con unas cadenas y sogas en manos, agarrando a una niña a la fuerza le colocó uno en el cuello, a la madre de dicha niña se lo colocó en las manos, el hombre siguió encadenando los a todos y dejando unos por fuera, cuando termino este salió de la celda seguido por los que había encadenado, un segundo hombre entró, moreno con unas cicatrices un tanto diferentes al anterior, portaba cadenas y empezó a encadenar a el anciano con el cual frank había hablado anteriormente, siguió con el niño y luego el resto, encadenando por ultimo al pelirrojo.
El hombre se dirigió a las celdas, en el camino se podía observar como las personas miraban con odio y con desdén, se detuvo en una puerta grande marrón que para cierto pelirrojo esta era borrosa, un pixeleo se hizo y deshizo en una acción de segundos dejándolo confundido , cuando esta abrió, ocurrió lo mismo. El sonido de un portazo le hizo reaccionar, cuando llegaron a la primera celda las cadenas que sostenían a frank fueron cortadas hasta cierto punto, y un sonido de electricidad lo hizo dudar de donde se encontraba realmente. - mas te vale no irte de aquí maldito ladrón! - le grito el hombre moreno, mientras cerraba la puerta de la celda del pelirrojo.
******************
Manos frágiles pero firmes guardaban lo que seria su ultima mercancía del día, su corazón latía a mil por segundo, trató de relajar su respiración pasando un mano por su cabello y suspirando ruidosamente, con sus parpados un poco abiertos dirigió su mirada al suelo, la tarde estaba fresca, pero por alguna razón un sentimiento de inquietud se pintó en su piel.
Desde su persecución en la mañana, hasta la tarde, se quedo pensativa en lo que le había ocurrido. - ¡¡¡ya todo esta terminado!!. - dijo mientras entraba a la casa,salpicando barro y golpeando la puerta con la pared. - yo también terminé. - le respondió Allison, sin ánimos.
- ¿cuando llegan las chicas? - pregunto con una sonrisa enorme, que en un instante se hizo de pixeles junto con toda su cara, mostrando asi una cara cuadrada, con ojos negros con un punto rojo, piel blanca y una sonrisa deforme. Esto hizo que Allison se sobresaltara. - ¡¿Que fue eso?! - pregunto asustada.
- ¿Que fue qué? - pregunto extrañada su compañera, ya habia vuelto a la normalidad, sus oojos verdes brillantes y grandes, su piel bronceada y su cabellera plateada. -No, no, ¡nada! no pasó nada, mejor esperemos a las demas, volverán pronto. ¡Estoy segura!
#continuará#
sábado, 14 de junio de 2014
5.Paredes blancas
El primer recuerdo era un lugar oscuro, poco iluminado, una ventana de marco de mármol con una cortina de seda de color mandarina que bailaba al compás del viento que entraba a la habitación, el primer piso donde se encontraba, la oscuridad no le dejaba ver mucho, nada mas podía visualizar una escalera que tuerce una vez y después un pequeño descanso para abrirse al segundo piso, una luz muy diferente, filtrada, parece un espectáculo. Mi familia había desaparecido para mi asombro, enfrente un pasillo largo, parecía un túnel estrecho, un corredor como nunca había visto; se le abrían muchas puertas, que al parecer estaban medio abiertas, pero su interior no se divisaba por culpa de unas sabanas. El aire movía los telones de distintos colores que no dejaban ver las funciones domesticas; aunque era pleno otoño, temprano en la mañana estaba caluroso, una pequeña corriente de aire que provenía del exterior. el tiempo se detuvo ante aquella visión.
Sus ojos se abrieron de nuevo y un escalofríos paso por toda su espalda dándole una sensación de cosquilleo y miedo, pudo divisar que se encontraba en otra habitación. Las paredes, el techo, eran de un color blanco crema. El suelo era de un color grisáceo, el joven se levanto observando la habitación, en ella se encontraba una camilla metálica de color gris, con cables y bolsas de colores junto a unas máquinas, parecía una habitación de hospital, pero completamente blanca, debajo de la camilla no se encontraba nada, un punzante en su cabeza le recordó donde se encontraba, el enfado regreso a él, dándole un golpe a la pared blanca.
-Veo que despertó señor Schwarz. - Dijo una voz que sonaba despreocupada, por la costumbre de las acciones de frank, en unas de las esquinas de las paredes se encontraba un altavoz negro, al lado de este se encontraba una cámara de seguridad que supuestamente era invisible a toda vista, una puerta se hizo visible de aquella ilusión óptica de color blanco; un hombre de estatura mediana apareció por aquella puerta, vestía con una camisa azul celeste, una bata de laboratorio y un pantalón de color marrón claro junto con unos zapatos negros que hacían juego con el traje, su cabello marrón con un corte español y unas gafas cuadradas de marco negro estaban puestas encima de su nariz, una sombra negra estaba detrás del hombre era borrosa y un poco escalofriante.
El hombre se acerco al pelirrojo y empezó a preguntarle cosas que el joven no entendía, la sombra había desaparecido, igual que el hombre de cabello marrón; las ropas del pelirrojo se habían ensuciado y ensangrentado, la habitación en la que se encontraba era muy distinta a la anterior, había personas alrededor de él, se encontraba dentro de una cámara de vidrio, parecía frágil pero seguramente no lo era.
-Muy bien prosigamos con la operación "regalo" - escucho decir a uno de los científicos que estaban alrededor de él. Un hombre delgado pero bien formado entró a donde se encontraba frank, su cuerpo le dio una señal de peligro por lo que se alejo un poco de él; el hombre le tomo por ambos brazos elevándolo y acostando lo en una camilla que estaba en la cámara en la cual se encontraba, unas correas evitaban que se moviera, el sujeto de su bolsillo saco un bisturí y susurrando le dijo con voz tétrica "no te preocupes, todo estará bien es solo tu regalo por parte de todos tus amigos" observó como el hombre, se lo clavaba encima de su ceja rajando lo hacia abajo haciendo un poco de presión, la sangre no tardo en salir y frank solamente cerro los ojos aguantando el dolor.
Cuando cerro los ojos sintió su cuerpo flotar como si de una nube se tratase, se encontraba en un lugar oscuro, muy poco iluminado, se restregó los ojos varias veces y se dio cuenta de que se encontraba en medio de una calle, habían autos y camiones al rededor de él; la gente le miraba extraño y podía oír murmurios en la multitud; con miedo observó su alrededor, y en un pestañeo se encontraba en la habitación blanca de nuevo.
El sonido de voces le despertó, la jaqueca no tardo en aparecer literalmente, el hombre se levanto del sillón y apago la televisión, con flojera camino hacia la habitación, se acostó en la cama; sintió un dolor en sus tobillo era leve el dolor , pero poco a poco fue incrementando más; cuando no lo soporto, se giro y observó que podría ocasionarle ese dolor, grave error, una sombra negra le tenia los pies y esta al ver que le miraba directamente a sus ojos sonrió con una sonrisa escalofriante y terrorífica, unos dientes blancos y puntiagudos, sus ojos blancos con un punto negro en el fondo daba la sensación de que te podía comer vivo, la sombra negra lo arrastro tumbándolo de la cama y sacándolo por completo de la habitación, cuando ésta se dirigió a la salida de la casa, una especie de humo negro con un rojo sangre estaba en dicha puerta, la sombra le arrastraba hacia ese lugar, el hombre intento zafarse del agarre del monstruo pero todo era inútil, sintió una brisa cálida golpear su rostro, y un golpe en su mejilla izquierda, le hizo cerrar los ojos y su cuerpo cayó al suelo o eso sintió, al abrir sus ojos estaba confundido, se encontraba de nuevo en ese laboratorio y aparentemente estaba siendo regañado por no prestar atención o algo así; el joven no entendió muy bien pero todo su cuerpo le dolía, le dijeron algo sobre "no poner resistencia a las horas de las pruebas de sangre" o "deberías ser obediente, tu hermana lo era" y esas cosas pero no le dio importancia, le preocupaba lo que acababa de ver, esa sombra no le agradaba y menos si ella le podía producir dolor. O tal vez era un científico que lo maltrataba inconsciente y el lo veía como pesadillas, no lo sabia muy bien.
Música relajante se escuchaba en el fondo parecía la música de un elevador, abrió por décima vez sus ojos y se empezaba a hartar de eso "que fastidio, maldición" pensó, observo su cuerpo y se dio cuenta que era diferente a como lo recordaba así que dedujo de inmediato que era otra ilusión que su mente creaba cuando este dormía con jaqueca o hambre.
- Disculpa. - una voz de niña le saco de sus pensamientos, le miro de reojo y le pareció extraña de inmediato, la niña tenía un vestido azul con lunares amarillos, su cabello era blanco y tenia un gorro que hacia juego con su vestido, portaba un bolso beige y se tambaleaba de un lado a otro, sus ojos negros se le hicieron familiar. - a donde vamos hermano. - dijo de nuevo la niña, ¿desde cuando tenia una hermana menor? no lo sabia, pero sabia que era otro sueño.
- Eem, pronto lo veras. - dijo un poco inseguro de sus palabras, ni el sabia a donde iban, su voz sonó como la de un adulto de 32-35 años.
- Ok. - la niña se giro quedando de frente a la puerta del elevador, un bajón de luz hizo que el lugar se oscureciera por segundos el joven se voltio hacia la niña pero ella había desaparecido, estaba la sombra que giró su mirada poco a poco hacia la de él, la misma sonrisa seguía en su cara deformada, sus ojos reflejaban un azul brillante. la sombra saltó hacia él y por el impulso, termino callendose de la silla en la que se encontraba.
- Señor Schwarz por favor deje los juegos en mi clase. - le regaño el profesor de ciencias.
- disculpe profesor, no volverá a ocurrir. - se disculpo el pelirrojo un poco mareado, se levantó del suelo y se acomodo el uniforme, esa pesadilla se le repetía una vez cada mes, como si alguien quisiera que el sufriese aun fuera de ese laboratorio "estúpido Anton", se sentó en su puesto y empezó a escribir lo que explicaba el profesor. Ese día seria largo, más de lo que ya era.
- Disculpa. - una voz de niña le saco de sus pensamientos, le miro de reojo y le pareció extraña de inmediato, la niña tenía un vestido azul con lunares amarillos, su cabello era blanco y tenia un gorro que hacia juego con su vestido, portaba un bolso beige y se tambaleaba de un lado a otro, sus ojos negros se le hicieron familiar. - a donde vamos hermano. - dijo de nuevo la niña, ¿desde cuando tenia una hermana menor? no lo sabia, pero sabia que era otro sueño.
- Eem, pronto lo veras. - dijo un poco inseguro de sus palabras, ni el sabia a donde iban, su voz sonó como la de un adulto de 32-35 años.
- Ok. - la niña se giro quedando de frente a la puerta del elevador, un bajón de luz hizo que el lugar se oscureciera por segundos el joven se voltio hacia la niña pero ella había desaparecido, estaba la sombra que giró su mirada poco a poco hacia la de él, la misma sonrisa seguía en su cara deformada, sus ojos reflejaban un azul brillante. la sombra saltó hacia él y por el impulso, termino callendose de la silla en la que se encontraba.
- Señor Schwarz por favor deje los juegos en mi clase. - le regaño el profesor de ciencias.
- disculpe profesor, no volverá a ocurrir. - se disculpo el pelirrojo un poco mareado, se levantó del suelo y se acomodo el uniforme, esa pesadilla se le repetía una vez cada mes, como si alguien quisiera que el sufriese aun fuera de ese laboratorio "estúpido Anton", se sentó en su puesto y empezó a escribir lo que explicaba el profesor. Ese día seria largo, más de lo que ya era.
domingo, 23 de febrero de 2014
3."El plan perfecto"
-Que!!
-Que nos vamos de viaje los tres al reino de kathar.
-No están fácil sabes, son muchos días desde aquí hasta allá,y mas a pies.
-Ni siquiera a caballo o a burro es corto el camino.
-Cierto, aun que el carruaje que viene por las cosechas de esta temporada es mas rápido y, bueno no se solo digo una opción, no se si quieres captarla o - lo pensé un momento y me di cuenta que era una gran idea. Pero había un inconveniente.
-No es mala idea, saldríamos fácil y nadie se daría cuenta en donde estamos, pero... lamentablemente de vuestra desaparición si se darían cuenta por ser...
-¿Mas notables que tu?
- Si -ese momento en ese instante me sentí destruido ellos tienen familia que se preocupa por su bienestar, por mi parte nadie se preocupa por mi,muchos me consideran un estorbo;un fantasma que lo destruye todo por diversión en otras palabras soy invisible un ser que nunca existió pero que aun así molestó a muchos. sacudí un poco mi cabeza odio que invadan a mi mente esos pensamientos golpee la mesa con mi puño haciendo rebotar unos vasos . Ya habían pasado cinco días desde que Fionna dijo ser mi guardiana de mi elemento y de mi vida y todo lo que me pertenezca espiritualmente y regañar me como a un niño y criticar el estado de mi casa (casi la aplasta el techo) y decirme que debo reunirme con mi hermana antes de que transcurriera 57 lunas llenas, esa mañana me había dirigido a la taberna a hablar con los muchachos y ahí fue cuando les conté mi plan, mi "excelente plan".
"Ahora lo siguiente, el mapa..."
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Frank esta loco, nunca conseguiremos salir de aquí y por ese medio es mas difícil -y alguna idea de como entrar a ese, carruaje!! - le apunte al carruaje con mi dedo índice, que hacia aquí era en unos tres días eso decía la carta que le "pedí prestado" al señor Joseth, nada de esto tiene mucho sentido sentí una mano jalarme de mis cabellos, junto a otro cuerpo al interior del carruaje por impulsos diría yo me escondí dentro de un cofre, mi respiración estaba muy ahitada como si acabase de robar la flor de loto de la señora florest.
Escuche voces a lo lejos, ruidos, silbidos y pisadas unas mas lejos de mi y otras que pasaban cerca de mi escondite, tuve que colocarme mi maño en mi pecho para tratar de calmar mi respiración. No se cuanto tiempo paso realmente sentí el movimiento del carruaje donde estaba yo y seguramente los chicos, ellos nunca podrían abandonarme y menos en ese lugar obscuro, terrorífico y sáquenme de aquí!!! odio los lugares obscuros y pequeños eso lo saben ellos. el carruaje dio un saltito haciendo que me golpeara la cabeza tuve que aguantar el dolor para no gritar -los matare a ambos - susurre para mi mismo....ya que estoy aquí sólito
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Hace tres horas que estoy en esta posición, cansa mucho debí acostarme envés de colocarme en cuclillas, levante un poco la cabeza y mire a frank debajo de la ventana que da visibilidad al exterior. Me moví un poco debido a mi incomodidad y trate de sentarme pero temí hacer ruido, al levantar la mirada y mirar a la ventana veo un árbol este no se mueve - ¿nos detuvimos? -
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- ¡¡¡Tenemos que robar ese estúpido carruaje nuestra gente muere, en el hay ropa comida de todo!!! -
- ¡Pero como!, debe tener guardias del rey y ellos estarán armados y... -
-¡pues debemos intentarlo, lo que haremos es seguir lo planeado por Emrys y saldremos victoriosos! -
- Buena idea, pero jefe... -
- ¡¿Que?! -
- Cuando empezamos Sr! -
- Pues de inmediato, andando -
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- ¡¡¿¿Quien anda ahí??!! muéstrate en nombre del rey!!
Creo que algo en este viaje no ocurrió como estaba planeado a hacerse, ya que los chicos, los dueños del carruaje y mi persona estábamos rodeados por unos bandidos
- Bien, bien, bien veo que hay niños aquí, ¿díganme que hacen aquí niños? -
- De paseo y ¿tu bigotudo? -
- Comprando libremente como comúnmente hago mocoso -
- Hmmm, ¿sabes que eso que tu llamas "compra" es robo verdad anciano bigotudo?- adoro cuando molestamos a los adultos aun nosotros siendo unos adultos también, aun que yo me considero niño todavía
-¡cierra la boca maldito mocoso, yo hago lo que se me da la gana!- levanto un mazo que tenia en mano y iba a golpear a Flint pero una raíz hizo que el hombre grotesco cayera al suelo, sonreí de la emoción si los chicos hacían otro movimiento yo me no me quedaría de brazos cruzados "jeje esto se esta poniendo bueno" pensé - ¿Cariño estas bien? - dijo una voz chillona, supuse que seria su mujer, su estúpida sonrisa me callo de lo peor al verla - Llévenlos a atrás! - nos empujaron, encadenaron y patearon atrás del carruaje esperamos tres minutos aproximadamente y tuvimos que correr para no ser arrastrados.
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- haaaaah al fin un descanso, en cerio esos tipos nos iban a matar ¿verdad? -
- Jajaja creo que si, pero gracias a gaia nos detuvimos - me recosté en el suelo, y observe las estrellas tan blancas y lejanas, era el paisaje perfecto los murmuros de los bandidos, algunos se preguntaban de como hicimos esa fogata que había encendido yo, otro se quejaban de la mala suerte que tuvieron hoy, - ¡ya se juguemos a lo que jugábamos de niños! -
- y ¿eso es?
-Jajajaja que tipo de memoria tienen - dijo mientras me lanzaba una ramita a mi cara.
- ¡¡idiota me las pagaras!! - agarre piedras, ramas, hojas secas, todo a mi alcancé y se las lance prendidas en fuego.
-Jajajaja ustedes dos son chistosos - Daniel y yo le miramos, el levanto una piedra y yo todo lo que tenia en mi mano más fuego - no, ni se les ocurra, ¡¡CHICOS NO!! - ninguno de los dos dudo y le atacamos. Así nuestra mini pelea de risas y gritos empezó.
- ¡ Ya cállense, me tienen harto con sus gritos y risitas mocosos! - nos volteamos hacia el tipo que nos grito, era otro mas joven a diferencia de aquel este no tenia barba, llevaba un pantalón marrón y una armadura.
- pero, yo no me quiero callar tengo todo el derecho del mundo a hablar - el hombre se quejo y luego se marcho, ninguno de los tres dijo algo, después de eso a lo lejos se oían las voces de los humanos, me volví a recostar del suelo al mirar el cielo, y ver una estrella fue como si las mejores ideas para escapar viniesen a mi mente, un plan para poder salir de ahí con vida y en una pieza al menos...
-Tengo una idea, los que robaron el carruaje son humanos, y nosotros elementales! - respire hondo y volví a hablar - por Gaia podremos hacerles trisas -
- ¿Es cierto! -
- Si pero mal plan, entre ellos ahí un vampiro...
- ¡¿Que?! que hace un bicho feo junto a unas personitas!! - tuvimos que taparle la boca para que dejara de gritar, ¿por que grita? no le veo la razón de ello - a lo mejor esta fingiendo ser un humano, recuerden que estamos en el bosque de Keep ... -
- Si!, y mas allá de la ruta negra están los dorarst, las criaturas mas extrañas, claro después de los hombre lobos - emboce una sonrisa y dirigí la mirada de nuevo al cielo, era divertido estar en problemas, y mas cuando uno lleva toda su vida metido en uno. - vale pero sera mejor que bajemos la voz, nos marcharnos cuando todos estén dormidos así nadie se dará cuenta que les parece? - adoro cuando me hacen caso, el silencio volvio a reinar en nuestro alrededor, no había ningún sonido la noche estaba refrescante; no habían pasado mucho tiempo cuando me di cuenta de que todos ya se habían dormido. Así que me dispuse a dormir.
- hey... - una voz a lo lejos se oía, era gruesa y parecía furiosa, pensé que seria el señor joseth - hey, despierta... - volvio a sonar esa voz, pero esta vez un dolor llego a mi cadera, era como una punzada - ¡HEY, QUE TE DESPIERTES MOCOSO! - sentí como me pateaban de nuevo en un costado de mi espalda, con algo de pesadez abrí mis ojos me dolía todo pero mas mi cadera , pestañee tres veces y bostece varias veces igual, al mirar hacia arriba me di cuenta de que un hombre con armadura de plata me miraba con odio en su mano cargaba una espada y a su lado había un caballito de esos de princesitas, al observar mi alrededor me capte de tres cosas, primera no estaba en el bosque sino en un habitación con tierra y paja, segundo levaba otras ropas y tercero tenia grilletes en mis manos y el guardia me llamaba "esclavo". - ¿Donde estoy anciano? - pregunte exaltado
- estas en el reino de kathar, en su calabozo enano - dijo mientras sonreía con burla por mi extraña situación
#continuara!
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