El primer recuerdo era un lugar oscuro, poco iluminado, una ventana de marco de mármol con una cortina de seda de color mandarina que bailaba al compás del viento que entraba a la habitación, el primer piso donde se encontraba, la oscuridad no le dejaba ver mucho, nada mas podía visualizar una escalera que tuerce una vez y después un pequeño descanso para abrirse al segundo piso, una luz muy diferente, filtrada, parece un espectáculo. Mi familia había desaparecido para mi asombro, enfrente un pasillo largo, parecía un túnel estrecho, un corredor como nunca había visto; se le abrían muchas puertas, que al parecer estaban medio abiertas, pero su interior no se divisaba por culpa de unas sabanas. El aire movía los telones de distintos colores que no dejaban ver las funciones domesticas; aunque era pleno otoño, temprano en la mañana estaba caluroso, una pequeña corriente de aire que provenía del exterior. el tiempo se detuvo ante aquella visión.
Sus ojos se abrieron de nuevo y un escalofríos paso por toda su espalda dándole una sensación de cosquilleo y miedo, pudo divisar que se encontraba en otra habitación. Las paredes, el techo, eran de un color blanco crema. El suelo era de un color grisáceo, el joven se levanto observando la habitación, en ella se encontraba una camilla metálica de color gris, con cables y bolsas de colores junto a unas máquinas, parecía una habitación de hospital, pero completamente blanca, debajo de la camilla no se encontraba nada, un punzante en su cabeza le recordó donde se encontraba, el enfado regreso a él, dándole un golpe a la pared blanca.
-Veo que despertó señor Schwarz. - Dijo una voz que sonaba despreocupada, por la costumbre de las acciones de frank, en unas de las esquinas de las paredes se encontraba un altavoz negro, al lado de este se encontraba una cámara de seguridad que supuestamente era invisible a toda vista, una puerta se hizo visible de aquella ilusión óptica de color blanco; un hombre de estatura mediana apareció por aquella puerta, vestía con una camisa azul celeste, una bata de laboratorio y un pantalón de color marrón claro junto con unos zapatos negros que hacían juego con el traje, su cabello marrón con un corte español y unas gafas cuadradas de marco negro estaban puestas encima de su nariz, una sombra negra estaba detrás del hombre era borrosa y un poco escalofriante.
El hombre se acerco al pelirrojo y empezó a preguntarle cosas que el joven no entendía, la sombra había desaparecido, igual que el hombre de cabello marrón; las ropas del pelirrojo se habían ensuciado y ensangrentado, la habitación en la que se encontraba era muy distinta a la anterior, había personas alrededor de él, se encontraba dentro de una cámara de vidrio, parecía frágil pero seguramente no lo era.
-Muy bien prosigamos con la operación "regalo" - escucho decir a uno de los científicos que estaban alrededor de él. Un hombre delgado pero bien formado entró a donde se encontraba frank, su cuerpo le dio una señal de peligro por lo que se alejo un poco de él; el hombre le tomo por ambos brazos elevándolo y acostando lo en una camilla que estaba en la cámara en la cual se encontraba, unas correas evitaban que se moviera, el sujeto de su bolsillo saco un bisturí y susurrando le dijo con voz tétrica "no te preocupes, todo estará bien es solo tu regalo por parte de todos tus amigos" observó como el hombre, se lo clavaba encima de su ceja rajando lo hacia abajo haciendo un poco de presión, la sangre no tardo en salir y frank solamente cerro los ojos aguantando el dolor.
Cuando cerro los ojos sintió su cuerpo flotar como si de una nube se tratase, se encontraba en un lugar oscuro, muy poco iluminado, se restregó los ojos varias veces y se dio cuenta de que se encontraba en medio de una calle, habían autos y camiones al rededor de él; la gente le miraba extraño y podía oír murmurios en la multitud; con miedo observó su alrededor, y en un pestañeo se encontraba en la habitación blanca de nuevo.
El sonido de voces le despertó, la jaqueca no tardo en aparecer literalmente, el hombre se levanto del sillón y apago la televisión, con flojera camino hacia la habitación, se acostó en la cama; sintió un dolor en sus tobillo era leve el dolor , pero poco a poco fue incrementando más; cuando no lo soporto, se giro y observó que podría ocasionarle ese dolor, grave error, una sombra negra le tenia los pies y esta al ver que le miraba directamente a sus ojos sonrió con una sonrisa escalofriante y terrorífica, unos dientes blancos y puntiagudos, sus ojos blancos con un punto negro en el fondo daba la sensación de que te podía comer vivo, la sombra negra lo arrastro tumbándolo de la cama y sacándolo por completo de la habitación, cuando ésta se dirigió a la salida de la casa, una especie de humo negro con un rojo sangre estaba en dicha puerta, la sombra le arrastraba hacia ese lugar, el hombre intento zafarse del agarre del monstruo pero todo era inútil, sintió una brisa cálida golpear su rostro, y un golpe en su mejilla izquierda, le hizo cerrar los ojos y su cuerpo cayó al suelo o eso sintió, al abrir sus ojos estaba confundido, se encontraba de nuevo en ese laboratorio y aparentemente estaba siendo regañado por no prestar atención o algo así; el joven no entendió muy bien pero todo su cuerpo le dolía, le dijeron algo sobre "no poner resistencia a las horas de las pruebas de sangre" o "deberías ser obediente, tu hermana lo era" y esas cosas pero no le dio importancia, le preocupaba lo que acababa de ver, esa sombra no le agradaba y menos si ella le podía producir dolor. O tal vez era un científico que lo maltrataba inconsciente y el lo veía como pesadillas, no lo sabia muy bien.
Música relajante se escuchaba en el fondo parecía la música de un elevador, abrió por décima vez sus ojos y se empezaba a hartar de eso "que fastidio, maldición" pensó, observo su cuerpo y se dio cuenta que era diferente a como lo recordaba así que dedujo de inmediato que era otra ilusión que su mente creaba cuando este dormía con jaqueca o hambre.
- Disculpa. - una voz de niña le saco de sus pensamientos, le miro de reojo y le pareció extraña de inmediato, la niña tenía un vestido azul con lunares amarillos, su cabello era blanco y tenia un gorro que hacia juego con su vestido, portaba un bolso beige y se tambaleaba de un lado a otro, sus ojos negros se le hicieron familiar. - a donde vamos hermano. - dijo de nuevo la niña, ¿desde cuando tenia una hermana menor? no lo sabia, pero sabia que era otro sueño.
- Eem, pronto lo veras. - dijo un poco inseguro de sus palabras, ni el sabia a donde iban, su voz sonó como la de un adulto de 32-35 años.
- Ok. - la niña se giro quedando de frente a la puerta del elevador, un bajón de luz hizo que el lugar se oscureciera por segundos el joven se voltio hacia la niña pero ella había desaparecido, estaba la sombra que giró su mirada poco a poco hacia la de él, la misma sonrisa seguía en su cara deformada, sus ojos reflejaban un azul brillante. la sombra saltó hacia él y por el impulso, termino callendose de la silla en la que se encontraba.
- Señor Schwarz por favor deje los juegos en mi clase. - le regaño el profesor de ciencias.
- disculpe profesor, no volverá a ocurrir. - se disculpo el pelirrojo un poco mareado, se levantó del suelo y se acomodo el uniforme, esa pesadilla se le repetía una vez cada mes, como si alguien quisiera que el sufriese aun fuera de ese laboratorio "estúpido Anton", se sentó en su puesto y empezó a escribir lo que explicaba el profesor. Ese día seria largo, más de lo que ya era.
- Disculpa. - una voz de niña le saco de sus pensamientos, le miro de reojo y le pareció extraña de inmediato, la niña tenía un vestido azul con lunares amarillos, su cabello era blanco y tenia un gorro que hacia juego con su vestido, portaba un bolso beige y se tambaleaba de un lado a otro, sus ojos negros se le hicieron familiar. - a donde vamos hermano. - dijo de nuevo la niña, ¿desde cuando tenia una hermana menor? no lo sabia, pero sabia que era otro sueño.
- Eem, pronto lo veras. - dijo un poco inseguro de sus palabras, ni el sabia a donde iban, su voz sonó como la de un adulto de 32-35 años.
- Ok. - la niña se giro quedando de frente a la puerta del elevador, un bajón de luz hizo que el lugar se oscureciera por segundos el joven se voltio hacia la niña pero ella había desaparecido, estaba la sombra que giró su mirada poco a poco hacia la de él, la misma sonrisa seguía en su cara deformada, sus ojos reflejaban un azul brillante. la sombra saltó hacia él y por el impulso, termino callendose de la silla en la que se encontraba.
- Señor Schwarz por favor deje los juegos en mi clase. - le regaño el profesor de ciencias.
- disculpe profesor, no volverá a ocurrir. - se disculpo el pelirrojo un poco mareado, se levantó del suelo y se acomodo el uniforme, esa pesadilla se le repetía una vez cada mes, como si alguien quisiera que el sufriese aun fuera de ese laboratorio "estúpido Anton", se sentó en su puesto y empezó a escribir lo que explicaba el profesor. Ese día seria largo, más de lo que ya era.
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