miércoles, 24 de septiembre de 2014

7.Sombras

   Al llegar a su departamento subió en el ascensor y marco el piso 3. El sonido de este le recordó su pesadilla en clase de ciencias que lo hizo mirar por todos lados un poco paranoico; el ascensor se detuvo en el piso dos y una mujer de 45 años aproximadamente se subió marcando el piso 5, la mujer vestía una falda estilo francesa junto a una camisa azul índigo, su cabello negro estaba amarrado en una cola alta y mordisqueaba una chupeta de fresa, antes de que la mente del pelirrojo hiciera otro descubrimiento de la extraña mujer el ascensor se detuvo y bajo automáticamente viendo de nuevo a la mujer de piel aceituna.

 Caminó hasta la habitación 3 - 25 abrió la puerta y la cerró con llave, encendió las luces de su departamento lanzo la mochila al sofá negro que adornaba su sala y caminó hasta la cocina con una mano en su cuello y otra guardada en su chaqueta, abrió el refrigerador y sacó un jugo de durazno que había sobrado del desayuno; regresó a la sala y encendió el equipo de sonido. Su cuerpo callo en el sofá y soltó todo el aire que contenían sus pulmones en un ruidoso suspiro, pateó el bolso al suelo y cerro sus ojos para ver oscuridad que luego se transformaría en su pesadilla de hace horas. Recordó las habitaciones del laboratorio una por una, detallando las en cada rincón, a Antón, a Eliazar el principal culpable de su cicatriz en su ojo y en casi todo su cuerpo, también a esa sombra que sonreía, le veía por todos lados pero el miedo y terror no le dejaban hablar, solo mirarlo temiendo lo peor.

 Su cuerpo no estaba definido, sus ojos saltones de color blanco con su pupila negra, sus dientes puntiagudos y blancos con un poco de sangre en ellos, en sus manos habían lo que parecían garras y un humo negro brotaba de todo su cuerpo, un recuerdo de él lo hizo sentarse de golpe y mirar a su alrededor, una voz de mujer lo saco de sus pensamientos. Se giró hacia ella y observo como Fionna recogía su bolso del suelo y lo colocaba encima del estante del reproductor.

- ¿Estas bien? -preguntó la peliblanca con sus manos cruzados delante de su pecho.

- Si, solo recordaba algo que vi hoy -dijo frank acomodándose en el sillón y mirando esos ojos negros como el carbón, la noche, la oscuridad y a su vez parecía que leían sus pensamientos.

-¿Otra vez esa sombra? -preguntó.

-Si, otra vez esa cosa -respondió tomando del jugo que había olvidado.

-Ok ¿hoy vas a tu trabajo? -pregunto apartando la mirada a sus propias manos.

-Si, hoy me toca en el vecindario donde vive el Juez Farnell -respondió dejando el pote de jugo en la mesa delante del sofá.

-Está bien, trata de que no te vean como siempre ¿vale? eres un fantasma -dijo sonriendo calmándose así misma.

-Vale, lo prometo tranquila.-

 
Las luces de la cuidad iluminaban la noche con un ambiente fiestero, más la música de sus auriculares le daban una sensación de discoteca. Caminaba al ritmo de la canción se dirigió a la mansión del juez, solo debía ir al centro a pié para poder agarrar su atajo que había estudia a todo detalle toda la semana, se acomodó sus lentes de sol y se metió en un callejón en el cual se detuvo al llegar al final.

-Chatt -susurró y su cuerpo cambió al de un gato domestico, de color naranja con rallas como las de un tigre, salto encima de un contenedor de basura y luego al mural de ese callejón miro hacia delante y salto dentro del jardín trasero del juez - bingo- pensó el audaz felino.

 
Se despidió de su jefe y tomo el bus para ir a su casa, en el camino compro pan y un poco de leche. Encendió el televisor  y coloco el canal de noticias, se sentó en el sillón verde de su sala mientras mordisqueaba un sándwich que se había preparado junto a un vaso de leche.

- En las ultimas noticias, Juan Peréz nos informa desde la capital - dice el reportero desde el estudio.

- Gracias James, hace dos horas aproximadamente hubo un robo en la casa del juez Farnell, las autoridades aún no distinguen al ladrón y sospechan de la pandilla Ardilla azul, el Juez Farnell asegura haber perdido cinco millones de euros -decía el reportero.

-Valla las cosas están feas por allá, ¿no crees foxy? -pregunto divertida la pelirroja.

 
El control remoto del televisor impacto contra el suelo, su mirada perdida en la pantalla en la que se visualizaba la casa de su padre y el reportero dando la noticia que su cerebro aun procesaba. Un ladrón entro en la casa de su padre mientras el visitaba a su pareja y al parecer ningún censor ni cámara de seguridad lo detectó, llego a la bóveda introdujo la clave de acceso, y luego de haber guardado el dinero, salio como un fantasma; Ok eso lo había procesado bien y lo entendía, pero su duda en sí era. ¿Quien? ¿A quien se le ocurre hacer semejante atrocidad e estupidez?
                                   
 

 Un bajón de luz oscureció toda su casa y en cuestión de segundos la luz de la sala le permitió ver de nuevo, automáticamente desenchufó los equipos y busco una linterna en el mesón de su computadora, en está habían libros y cuadernos junto a un sobre amarillo que en su interior había un informe de matemática sobre matrices y derivadas, un fugaz recuerdo vino y se fue y con pereza guardó el sobre en su bolso - cierto, está mierda es para mañana - dijo rascándose el cuello luego de haber cerrado el bolso dirigió su mirada al suelo y su mente se traslado a un sótano que denominó macabro y tétrico, era la primera vez que lo veía y parecía que el estuviera ahí pero solo era producto de su imaginación que estaba jodidamente traumatizada, siguió vagando por el sótano de aquel edificio o casa o quien sabe. El lugar era amplio y polvoriento unos bombillos en las paredes permitían ver con algo de claridad, habían cajas de madera en algunos rincones, una mesa ancha de metal oxidada ubicada en el centro del lugar con un montón de papeles que eran ilegibles o al menos eso parecía, también habían muñecos y maniquís rotos junto a unos cristales en el mismo estado tirados por todo el piso y detrás de unas cajas grandes de madera - ¿Guardarán algo aquí? - se preguntó así mismo, se acerco lo suficiente para mirar dentro su visión se detuvo, una brisa fría golpeo contra su nuca que lo hizo temblar del miedo por la sensación tan familiar, él decidió aparecer en esa visión, unas pisadas fuertes y profundas resonaron en los oídos del pelirrojo, se acercaba a él, cerró los ojos esperando lo peor.

    El sonido de su celular lo trajo a la realidad, trató de calmar su respiración que se había acelerado por el miedo, atendió la llamada de mala gana pues sabia quien lo molestaba.
- ¿Qué? -preguntó de mala gana.
- Tienes el jodido dinero o ¿no eres tú él imbesil que robo al Sr. Farnell? -le preguntó con una sonrisa en su rostro que seguramente el otro sabia que la tenia.
- Conoces a alguien más capas de tal estupidez, porqué  yo no y respondiendo a tu jodida pregunta te veo en el muelle en cinco minutos -colgó la llamada y guardo de nuevo su celular, ese tipo sabia cuando fastidiar y está vez le agradecía por salvarlo de aquella pesadilla, pero por supuesto nunca se lo diría. Recogió su cabello en su pasamontañas negro y se colocó unos lentes oscuros, se echo una mirada rápida al espejo de su cuarto y salió del departamento.

  Caminó tranquilamente por las calles, algunas personas pasaban a su alrededor, eran las once de la noche y esas personas iban a algún bar de la zona o a sus casas, metió una de sus manos al bolsillo de su pantalón y maldijo para sus adentros por no ir al parque en su moto, el trayecto hubiese sido más corto y no se hubiera preocupado por el tiempo  pero iba diez minutos tarde a su reunión de trabajo, embozo una sonrisa al pensar en su doble vida como un trabajo decente que requiere de reuniones formales - simplemente gracioso e ilógico - pensó.

  El parque estaba iluminado por unos faroles blancos que brillaban de una manera atractiva, se sentó en una banca frente al lago y diagonal a una tienda con un cartel gigante que dice "El muelle" con letras color del océano. Al parecer su cliente era el atrasado.

 -¿Acaso no entendió el mensaje? -se preguntó un poco decepcionado de su enigma sencillo

-¿Habrá ido al lago? -se rió al imaginarse como él llegaba a la costa o a algún bar con el mismo nombre.

  Acomodó su gorro ocultando unos mechones rebeldes que se habían salido, movió las piernas aburrido por tanto esperar se sostuvo la cabeza con una de sus manos apoyado en sus rodillas inclinándose hacia delante. Se movió de inmediato al oír las sirenas de la policía, se levanto de golpe y corrió hacia un árbol aterrizando en este como un gato.

   Los autos de la policía no tardaron en aparecer rodeando la banca en la que hace instantes estaba sentado, un oficial de alto rango bajo de uno de los vehículos y observó su alrededor molesto por haber sido engañado.

  -¿¡¡EN DONDE TE ESCONDES CN!!? - gritó a todo pulmón él oficial  "¿Como sabe mi apodo?" pensó el pelirrojo para sí mismo, su atención fue robada de nuevo por el policía de cabello verde, este hizo unas señas y otros policías bajaron a, lo que frank reconoció como su cliente, un hombre brusco vestido ridículamente de camarero de un bar en lo profundo de la ciudad, su cabello morado estaba amarrado con su típica coleta de caballo

- ¿Donde está tú contacto? - preguntó el oficial al mando con palabras cortantes y ácidas pero graciosas por el acento ruso del oficial

- No lo sé, debería estar aquí pero hace 47 minutos, seguramente ya se fue por tanto esperar - dijo el hombre de cabello lila, en su voz se hallaba el pánico.

- Llámalo - le dijo el peliverde un poco más calmado, le coloco una mano en el hombro del camarero.

-En seguida, solo apaga las sirenas él no es tonto -le dijo sacando su celular y marcando el número seis de acceso directo a su contacto.

   Frank se movilizó rápido, su identidad dependía de ello, salto de árbol en árbol aún siendo un gato, salió del parque con la adrenalina circulando por su sangre y volviendo a la normalidad corrió a un bar, entró tambaleandose, pidió un poco de licor a la chica de la barra diciendole que huia de su novia obteniendo como respuesta una risita de la chica, se sentó en lo profundo de el lugar en una mesa un poco desordenada. Atendió la llamada la segunda vez que le llamó, su respiración se había calmado.

-¿Hello? -escucho del otro lado de la linea.

-Bonne nuit, mon cher -le respondió Frank, su voz sonó como la de un robot ya que siempre tenia activado el programa en su celular, se inclinó hacia atrás apoyándose en el espaldar de su silla tomando del vaso de vino que había pedido.

- Emm, si claro, ya llegue al muelle pero no, no le veo - dijo con voz temblorosa

-yo me fui, eso te pasa por impuntual y por llevar compañía -dijo aguantando la risa al escuchar un -what -bajo que llego escuchar por la otra linea.

-No entiendo, yo estoy solo aquí chico -dijo sudando frió y mirando a su alrededor.

-Ajam, mon cher dale a la policía que te rodea buena suerte y feliz noche de mi parte, au revoir charle -colgó la llamada, pago el licor y se dirigió a su casa por el callejón que él conocía.


- ti ti ti - sonó cuando el chico dejó de hablar, había colgado su contacto y él aún en shock se giró hacia el oficial sin mirarle a sus ojo.

- ¿Que te dijo? -le preguntó éste al verlo de esa manera.

- Me mando a decirles buena suerte y feliz noche de parte de él - le dijo con voz temblorosa. El oficial quedo pensativo al escuchar esas palabras, cambiando su semblante volteo a sus subordinados

- ¡Díganme que rastrearon su ubicación! -les gritó.

- No señor, faltaron milésimas pero colgó la llamada y perdimos su ubicación, lo lamento señor - le respondió un cadete de ojos violeta.

- Mañana a primera hora de la mañana revisaremos todas las zonas posibles en las que esa rata se pueda esconder, ¿Entendido? -

- ¡Si señor! -
                                                    #continuara#

lunes, 1 de septiembre de 2014

6.Sonidos sordos

 La vida de cierto pelirrojo era lo que podría decirse tranquila, desde su escapada de ese laboratorio hace cuatro años más o menos, había visto a su hermana después de dos años de su fuga, pero por el bien de ambos se veían muy poco, el pelirrojo asistía a la Universidad Nacional de Berlín, era una institución muy antigua tendría aproximadamente unos 160 años en funcionamiento, sus paredes de color crema con grietas por los años pasados la hacían ver misteriosa y más por sus baldosas de granito. En la entrada dos puertas de vidrio con marco de oro relucía ante los rayos del sol y luna, era muy conocida por ser una de las mejores del país, el joven vivía mas o menos cerca de la universidad, pero eso lo alejaba del centro, dos días después de su inscripción consiguió una moto abandonada en el estacionamiento de un cine famoso de la ciudad más una herida de bala en la pierna por robarla. "Sobrevivir en esa ciudad no es fácil, y más si se está solo" eso fue lo que le dijo el medico que le curo de su herida y esas palabras aun rondan en la cabeza del pelirrojo.

  La hora del almuerzo había pasado y las clases continuaban, Frank consultó su horario por cuarta vez esa mañana, se acomodo su lentes de montura negra y se dirigió a su siguiente clase, algunos alumnos ya estaban en sus puestos unos hablando entre si y otros metidos en sus propios asunto, el joven se sentó en su puesto al final del salón, coloco su mochila en el suelo y de esta saco un libro de historia y su libreta de color negro con rallas de color verde fosforescente; el maestro llego al rato y dejando los libros en su escritorio se volteó a la clase para que guardaran silencio, inició su clase.

 
   No llevaría mas que 45 minutos de haber empezado su turno en el café y ya estaba aburrida de tantas ordenes y reclamos que soportar, se iría de ese local pero ¿Adonde iría? no podía volver así que ¿se iría a la capital donde está su hermano? no, no podía se prometieron verse dentro de cuatro meses como hacen desde hace dos años así que no tenia otra cosa más que suspirar y soportar reclamos de los clientes por los errores al entregarles su pedidos, suspiro por décima vez desde que el anciano le reclamaba por su sopa fría y quitándose de las manos de la cintura le dijo que esperara, la joven se dirigió a la cocina y metió la sopa de mala gana en el horno microondas y pulsando el tiempo necesario volvió a suspirar.

 -Gran día para el negocio, ¿no nena? - Le pregunto con ánimos el cocinero.

 - Si, gran día..

     El microondas pito dando la orden que ya había terminado con su labor, la joven en un movimiento rápido lo abrió sacando la sopa de su interior y se la llevo al señor mayor, observó como el anciano ahora se quejaba de que la sopa estaba muy caliente y que podría morir ahí mismo, y para que la cosa fuera peor el anciano volteo la sopa hacia la pelirroja dejándola toda llena de sopa. La joven se amarro de nuevo su cabellera roja con su lazo de color verde que combinaba con el uniforme estaba harta de ese día, hizo sentar al anciano a la fuerza y le tiro el resto de sopa que quedaba a la cara con algo de lava extra haciendo que el viejo gritara al sentir lo caliente que salia del tazón, unos clientes extrañados miraron la peculiar escena, la chica levanto el tazón del suelo acomodando un poco su mechón que ocultaba su ojo izquierdo.

  El dueño del local, un hombre gordo de barba, que vestía de traje le explicaba a las autoridades lo sucedido y que tendría mas cuidado, la joven estaba sentada delante del escritorio de color chocolate de su jefe sus manos se movían con nerviosismo pues temía que la despidieran de su tercer trabajo este mes, la joven se acomodo en el sillón vino tinto y el cantar de un pájaro hizo que mirara la ventana, un pájaro de color negro con unas lineas naranjas picoteaba la ventana su pico era de color ceniza y sus ojos blancos como la luna, la chica negó con la cabeza y el pájaro voló lejos de la ventana.

  -Schwarz que te dije de formar problemas, es la quinta vez ésta semana no podré ignorar los problemas y las consecuencias, ya la policía nos tiene en la mira!!- dijo el hombre entrando en la habitación un poco desesperado y paranoico.

  -Ese viejo se lo busco por quejarse tanto - se defendió la chica manteniendo la calma -Por guaro y a mi no me culpe por las tonterías que dice o hace ese abuelo, morirá pronto de todos modos - dijo mirando por la ventana con una voz pausada y firme, dejando perplejo a su jefe.

 
   La clase de historia transcurría a una velocidad insoportable, él profesor daba de nuevo su relato sobre las consecuencias del renacimiento y el avance de la historia humana, sería interesante sino fuera por su modo de hablar y su acento español no ayudaba para nada, y la mitad de la clase estaba mas dormida que despierta. El sonido del timbre fue como un regalo dado por los mismísimos dioses y los estudiantes salieron volando, literalmente, del aula a otras clases o al campus para tomar aire fresco, el pelirrojo tomo su mochila y se dirigió a la salida, se monto en su motocicleta y se marcho a su departamento cuatro cuadras abajo desde su ubicación actual, "otra hora más con ese viejo y moriría por aburrimiento" pensó.

  En ese mismo instante una pantalla gigante de televisión transmitía, lo que podría llamarse un localizador, un mapa entero de Alemania, su objetivo estaba perdido y no le hallaba por ningún lado, su ultimo rastro fue en un pueblo sur de el país. Un hombre sentado frente a la pantalla, observaba con todo detalle para poder estar atento a su búsqueda - donde estas demonios - dijo entre dientes, cambiando las coordenadas sin mucho resultados.