La vida de cierto pelirrojo era lo que podría decirse tranquila, desde su escapada de ese laboratorio hace cuatro años más o menos, había visto a su hermana después de dos años de su fuga, pero por el bien de ambos se veían muy poco, el pelirrojo asistía a la Universidad Nacional de Berlín, era una institución muy antigua tendría aproximadamente unos 160 años en funcionamiento, sus paredes de color crema con grietas por los años pasados la hacían ver misteriosa y más por sus baldosas de granito. En la entrada dos puertas de vidrio con marco de oro relucía ante los rayos del sol y luna, era muy conocida por ser una de las mejores del país, el joven vivía mas o menos cerca de la universidad, pero eso lo alejaba del centro, dos días después de su inscripción consiguió una moto abandonada en el estacionamiento de un cine famoso de la ciudad más una herida de bala en la pierna por robarla. "Sobrevivir en esa ciudad no es fácil, y más si se está solo" eso fue lo que le dijo el medico que le curo de su herida y esas palabras aun rondan en la cabeza del pelirrojo.
La hora del almuerzo había pasado y las clases continuaban, Frank consultó su horario por cuarta vez esa mañana, se acomodo su lentes de montura negra y se dirigió a su siguiente clase, algunos alumnos ya estaban en sus puestos unos hablando entre si y otros metidos en sus propios asunto, el joven se sentó en su puesto al final del salón, coloco su mochila en el suelo y de esta saco un libro de historia y su libreta de color negro con rallas de color verde fosforescente; el maestro llego al rato y dejando los libros en su escritorio se volteó a la clase para que guardaran silencio, inició su clase.
No llevaría mas que 45 minutos de haber empezado su turno en el café y ya estaba aburrida de tantas ordenes y reclamos que soportar, se iría de ese local pero ¿Adonde iría? no podía volver así que ¿se iría a la capital donde está su hermano? no, no podía se prometieron verse dentro de cuatro meses como hacen desde hace dos años así que no tenia otra cosa más que suspirar y soportar reclamos de los clientes por los errores al entregarles su pedidos, suspiro por décima vez desde que el anciano le reclamaba por su sopa fría y quitándose de las manos de la cintura le dijo que esperara, la joven se dirigió a la cocina y metió la sopa de mala gana en el horno microondas y pulsando el tiempo necesario volvió a suspirar.
No llevaría mas que 45 minutos de haber empezado su turno en el café y ya estaba aburrida de tantas ordenes y reclamos que soportar, se iría de ese local pero ¿Adonde iría? no podía volver así que ¿se iría a la capital donde está su hermano? no, no podía se prometieron verse dentro de cuatro meses como hacen desde hace dos años así que no tenia otra cosa más que suspirar y soportar reclamos de los clientes por los errores al entregarles su pedidos, suspiro por décima vez desde que el anciano le reclamaba por su sopa fría y quitándose de las manos de la cintura le dijo que esperara, la joven se dirigió a la cocina y metió la sopa de mala gana en el horno microondas y pulsando el tiempo necesario volvió a suspirar.
-Gran día para el negocio, ¿no nena? - Le pregunto con ánimos el cocinero.
- Si, gran día..
El microondas pito dando la orden que ya había terminado con su labor, la joven en un movimiento rápido lo abrió sacando la sopa de su interior y se la llevo al señor mayor, observó como el anciano ahora se quejaba de que la sopa estaba muy caliente y que podría morir ahí mismo, y para que la cosa fuera peor el anciano volteo la sopa hacia la pelirroja dejándola toda llena de sopa. La joven se amarro de nuevo su cabellera roja con su lazo de color verde que combinaba con el uniforme estaba harta de ese día, hizo sentar al anciano a la fuerza y le tiro el resto de sopa que quedaba a la cara con algo de lava extra haciendo que el viejo gritara al sentir lo caliente que salia del tazón, unos clientes extrañados miraron la peculiar escena, la chica levanto el tazón del suelo acomodando un poco su mechón que ocultaba su ojo izquierdo.
El dueño del local, un hombre gordo de barba, que vestía de traje le explicaba a las autoridades lo sucedido y que tendría mas cuidado, la joven estaba sentada delante del escritorio de color chocolate de su jefe sus manos se movían con nerviosismo pues temía que la despidieran de su tercer trabajo este mes, la joven se acomodo en el sillón vino tinto y el cantar de un pájaro hizo que mirara la ventana, un pájaro de color negro con unas lineas naranjas picoteaba la ventana su pico era de color ceniza y sus ojos blancos como la luna, la chica negó con la cabeza y el pájaro voló lejos de la ventana.
-Schwarz que te dije de formar problemas, es la quinta vez ésta semana no podré ignorar los problemas y las consecuencias, ya la policía nos tiene en la mira!!- dijo el hombre entrando en la habitación un poco desesperado y paranoico.
-Ese viejo se lo busco por quejarse tanto - se defendió la chica manteniendo la calma -Por guaro y a mi no me culpe por las tonterías que dice o hace ese abuelo, morirá pronto de todos modos - dijo mirando por la ventana con una voz pausada y firme, dejando perplejo a su jefe.
La clase de historia transcurría a una velocidad insoportable, él profesor daba de nuevo su relato sobre las consecuencias del renacimiento y el avance de la historia humana, sería interesante sino fuera por su modo de hablar y su acento español no ayudaba para nada, y la mitad de la clase estaba mas dormida que despierta. El sonido del timbre fue como un regalo dado por los mismísimos dioses y los estudiantes salieron volando, literalmente, del aula a otras clases o al campus para tomar aire fresco, el pelirrojo tomo su mochila y se dirigió a la salida, se monto en su motocicleta y se marcho a su departamento cuatro cuadras abajo desde su ubicación actual, "otra hora más con ese viejo y moriría por aburrimiento" pensó.
En ese mismo instante una pantalla gigante de televisión transmitía, lo que podría llamarse un localizador, un mapa entero de Alemania, su objetivo estaba perdido y no le hallaba por ningún lado, su ultimo rastro fue en un pueblo sur de el país. Un hombre sentado frente a la pantalla, observaba con todo detalle para poder estar atento a su búsqueda - donde estas demonios - dijo entre dientes, cambiando las coordenadas sin mucho resultados.
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