sábado, 14 de febrero de 2015

8.Nouvelles

     Una melodía de piano junto a batería y guitarra sonó por tercera vez aquella mañana. La música fue detenida por una pequeña mano de un niño de cabellos llamativos, una combinación de morado con amarillo, su piel tostada por el sol se ocultaba por su pequeño suéter morado que cargaba esa mañana -Frank despierta- le dijo por cuarta vez al pelirrojo mientras pinchaba con su dedo la mejilla del mayor, pero el nombrado solo bufo dormido -bueno tu lo pediste, así que no te quejes- Sebastian levantó el balde de plástico de color azul oscuro, con agua y hielo en su interior, y lo vació hacia él, mojando lo.

 -¡Ahhh! ¡Sebastian!- grito frank levantándose de la cama mojada -¿por qué hiciste eso?-

 -Llegaras tarde, faltan 20 minutos para las 8 de la mañana y si no mal recuerdo tu acusación de ayer, tienes examen...

 -¡Merde!- le interrumpió el pelirrojo, quitándose la guarda camisa sin ningún cuidado rasguñándose con sus uñas y metiéndose a la ducha lanzando el resto de la ropa al suelo. -Eres un desordenado- le reprocho Sebastian -¡Has silencio tu no vas tarde a clases ni a ningún examen!- dijo saliendo del baño, colocándose el pantalón de gabardina marrón, mientras se secaba el cabello con una mano y con la otra se abrochaba el cinturón.

 -¡Bueno eso te pasa por flojo!- le dijo riéndose mientras saltaba en un pie colocándose los botines - te falta la camisa señor canguro- le dijo levantándola para ver como Frank perdía el equilibrio y caía al suelo.

 -¡Demonios!- metió todos los cuadernos dentro del morral y guardo su billetera dentro de su pantalón, se colocó la camisa mientras pasaba seguro a la puerta y corría al estacionamiento por su moto -demonios llegaré tarde - se dijo así mismo montándose y callendose de la moto al perder el equilibrio -!Joder¡- se montó de nuevo en ella, la encendió y aceleró saltándose un semáforo en rojo y rozando a un camión.

 -¡Mira por donde vas lunático!- grito el camionero.

 Al llegar a la universidad dos minutos antes de la hora de entrada, se estaciono tumbando otras motos sin darle mucha importancia. Le colocó la cadena y su seguro especial, corrió hacia las escaleras de la entrada tropezando con unos escalones y acelerando el paso en los pasillos.
 -¡Llegue!- se dijo victorioso a si mismo.

 -¡Hey pelirrojo buenas noticias el profesor de física está de reposo, no viene!- le dijo sonriente Deimon, un joven de familia decente y humilde,un rubio de ojos naranja, vestía una camisa color beige con un pantalón azul, barajando unas cartas.
   El puño de Frank golpeó la puerta dejando un agujero en el medio de esta, todos lo estudiantes presentes en el salón lo miraron asombrados y confundidos -¡Bien!- dijo sin ánimos jalándose unos mechones que caían en su frente.

 -¿Te encuentras bien?- le pregunto el rubio, observando a su amigo sentarse en su puesto detrás del suyo.

 -Si, solo tengo sueño- le dijo apoyando su cabeza en la mesa.

 -Esta bien, como digas- le respondió acariciándole su cabeza-tienes el cabello grasoso Frank-

 -No tuve chance de ducharme correctamente ni de comer y mi compañero de piso me lanzo un balde de agua con hielo.

 -Eh, vale- dijo haciéndole una trenza en su cabello.

 -Deja la vaina Deimon, no soy un muñeco -le agarro la mano mirando la sonrisa en el rostro de Deimon.

 -Eres mi muñequito red, recuerda- le dijo sacando le la lengua.

 -Eso no cuenta, ese día -oculto la mirada detrás de unos mechones ocultando la vergüenza del recuerdo plasmado en su rostro - idiota - dijo, más para si que para su amigo.

 - ¿Recordaste cierto? -

 - ¡Frank por el amor de la hermosa y milagrosa tierra santa porque llegas tarde! - le pregunto Jake, un joven de cabello azabache ojos azules con lentes de montura negra, vestía una camisa gris y un pantalón negro con una corbata azul celeste.

 -Como si te interesara Jake, yo solo estaba haciendo cosas importantes antes de venir aquí- le dijo con la voz un poco temblorosa.

 -¿Te quedaste dormido cierto? - le dijo fulminando le con la mirada.

 -¿Que comes que adivinas?- le respondió sarcástico, cruzándose de brazos con una sonrisa de oreja a oreja.

 -¡Chicos, chicos, chicos, chicos!- gritaba a todo pulmón, mientras se acercaba a Frank y compañía, Dominic un chico delgado de cabello chocolate de ojos negro y piel tostada, vestía un suéter verde con pantalones holgados negros -¡Las noticias de hoy están que arden! ¡miren!- dijo señalando un articulo en especifico que mostraba una imagen en blanco y negro de una mansión, era la mansión de juez Farnell.

 -El día de ayer el juez Alonso G. Farnell aviso a las autoridades sobre un robo de 5 millones de euros de su caja fuerte en su mansión situada en el barrio riche aproximadamente a las 20:25 pm hora local las autoridades no encontraron ninguna señal de abolladuras en la caja ni en ningún otro lugar, las cámaras de seguridad dejaron de funcionar a las 20:04 y se auto encendieron a las 21:07 dejando visible toda la casa sin ningún rastro del ladrón, las autoridades sospechan de la pandilla sciuri...
 - ¡Wooh esa banda de miedosos robaron al juez lo dudo! - interrumpió  Deimon balanceándose en la silla

 - Si yo pienso lo mismo - dijo Jake fulminando a frank con la mirada -esos miedosos no podrían nunca, ¿verdad frank?-

 - No tengo jodida idea querido, más seria divertido intentarlo alguna vez, ¿no crees tu? - respondió forzando una sonrisa, lo golpearía ahí mismo en su cara esa parte de su cuerpo que Jake tanto ama de si mismo, si no fuera por la presencia del director, sus apariciones de la nada hace que algunos estudiantes lo llamen el "director muerto" aunque esté vivo y sano, aunque a nadie le interesa su vida privada de un bardo.

 -Queridos estudiantes, se que el profesor Kugler tenia con ustedes una evaluación, pero misteriosamente enfermó y no atiende llamadas y dado el hecho de que su próxima clase es dentro de tres horas tendrán que retirarse por hoy, disculpen las molestias - Dijo retirándose del aula sin agregar nada más.

 - Nos retiro así por así, que extraño - Dijo un chico de rasgos asiáticos.

 - Seguramente se está empezando a hartar de nosotros - Comentó una chica de cabello rubio, aunque se notaba claramente que era teñido.

 - ¿Tu crees eso? - le preguntó El chico asiático.

 - No hay otra explicación - Le respondió

 - Si la hay, el es primo o hermano o yo que sé de el juez al que robaron - Gritó un chico que vestia con el uniforme del equipo de futbol de la universidad.

 - Oh cierto, será que quiere buscar y capturar a los ladrones - Se unió a la conversación una chica que cursaba para ser abogada.

 - Yo digo que robaron la mansión la pandilla Reber - Objetó un chico con anteojos que cubrian todo su rostro.

 - No lo creo, para mi fue la pandilla sciuri - Objetó otro.

 - ¡Todos se equivocan! - Gritó otro chico de cabello puntiagudo en forma de flamas, aunque su cabello era gris con unas cuantas mechas rosadas.

 - ¿Eh? - dijeron todos al coro, ecepto Frank que lo miro perplejo.

 - ¡Ese fue el maldito de Chat Noir! - Grito de nuevo el chico de cabello puntiagudo, de sus ojos
negro radiaba la ira y el odio, Frank solo caminó fuera del aula.

 - ¡¿Frank a donde vas?! - grito Deimon dentro de esa conmoción dentro del aula, siguió a Frank en silencio, solo el sonido de sus pisadas los acompañaban, observó como el semblante tranquilo de Frank se transformaba en uno de furia y luego uno de tristeza y de nuevo en uno de tranquilidad, se adentraron en la biblioteca y por impulso agarro un libro, escucharía a su amigo pero si no dice nada leería un poco, se sentaron en la mesa alejada de la entrada, alguien estaba sentado al fondo de la mesa, usaba una gorra pero no lograba ocultar del todo su cabello naranja, pero no le dio mucha importancia y el silencio reino a su alrededor, las aves no cantaban, la brisa movía a los arboles en un armonioso susurro. El único ruido en aquella enorme biblioteca era el chillido del viejo ventilador y si los pensamientos sonaran fuera de tu cabeza la biblioteca no estaría en esta paz.

 - No hablaras, ¿verdad? - Le cuestionó luego de unos minutos de silencio, Jake y Dominic los habían alcanzado y cada uno estaba en su propio mundo, Jake al igual que Deimon leía un libro o eso intentaba ya que observaba a Frank cada medio segundo o al pasar un par de minutos y Dominic escuchaba música con sus auriculares.

 - No - fue lo único que se le ocurrió responder en ese momento, su mente estaba en otro lugar un lugar oscuro preguntándose a sí mismo el simple hecho de ¿Por qué? ¿por qué las cosas tenían que pasar de esa manera? ¿nadie podía hacer nada? o simplemente se preguntaba que era lo que lo vigilaba, ¿por qué tenia que vigilar lo día y noche y sin descanso? ¿acaso no es humano?. Su mente estaba hecho un completo desastre y volvió a la realidad al oír un bufido por parte de sus amigos, al mismo tiempo,

 Escucharon pasos fuera de la biblioteca, pasos que se volvieron pisadas rápidas hasta transformarse en pasos de carrera, algo ocurría afuera y a todos en la biblioteca les entro la curiosidad de saber que pasaba y el asunto fuera de ese sitio no tardo en entrar a la gran biblioteca. Los soldados rodearon todas las entradas y salidas posibles de la biblioteca, el general o el que estaba a cargo se adelanto y se acerco al encargado de la biblioteca, le amenazo con un arma en el medio de sus ojos, el encargado señalo la mesa en donde se encontraba Frank y compañía un poco tembloroso, sudando por todos lados temiendo por su vida. El general se acerco a la mesa y los observó a todos con una pizca de desprecio en su mirada, Frank que aun seguía con la mirada baja ignoraba por completo el hecho de que lo observaban, acostumbrado por ese sencillo y molesto hecho. El general hizo unas señas y cuatro soldados sostuvieron a los chicos, Frank tardó en reaccionar solo un segundo pero tanto era la fuerza que ejercia aquel soldado le impidió moverse aunque fuese un escaso centímetro, el general se acerco al chico de cabellos naranja, este intento huir pero fue capturado por el resto de los soldados y sedado por alguno de ellos; Los soldados soltaron a los chicos y luego de decir unas palabras de agradecimiento se retiraron de la biblioteca y después de la universidad dejando a todos perplejos por la extraña escena y al extraño tipo que nadie había visto nunca.


  Las horas pasaron y Frank se encontraba en la casa de Deimon, era una amplia casa de color crema de dos pisos era larga como tres o cuatro vagones de tren -aunque por supuesto Frank nunca se a montado en tren - el cuarto de Deimon tenia adornadas las paredes con un papel matiz de color verde oscuro con lineas irregulares blancas y doradas las cuales adornaban bien el pequeño candelabro plateado que colgaba en el centro de su habitación, dos estantes repletos de videojuegos y cómics de gran variedad: a la derecha de un gran ventanal cubierto por cortinas de un azul rey estaba un televisor el cual tenia conectado unas consolas junto con sus mandos correspondiente, diagonal a esta gran decoración moderna - como suele llamarlo Deimon - estaba una cama individual vestida con sabanas de seda naranjas con degradaciones a tonos más claros como la apuesta del sol.

  -¡Aaaaaaaah! ¡Soy el ser supremo, líder de los ninjas, Se lo debo a los Unicornios! ¡Gracias tutankamon por brindarme tu fuerza celestial! - Dijo Deimon corriendo en círculos en medio de su habitación al ganarle a Frank en una partida de Kintratus Fight, un videojuego de pelea muy bueno pero a la vez algo viejo. Deimon empezó a hacer una danza de burla en frente de Frank cuando la puerta se abrió y apareció en el marco el mayordomo, el señor Radwan, era un hombre flacucho, alto de piel pálida, vestía un simple camisón verde oscuro - que deimon destetaba - y una corbata y un pantalón de color apio

  - Señor Fàgeström - se dirigió a Deimon con una mirada sería - Su padre y madre lo esperan para la cena, también a usted señor.. - Dijo sin recordar el apellido de Frank.

 - Schwarz - Dijo sin mirarle, negando con la cabeza, soltó el mando de la consola, y bajó junto a Deimon las escaleras que llevaban al vestíbulo y cruzaron a la derecha adentrándose al comedor, el lugar era amplio  como la zona central de un museo sin columnas ni nada por el estilo, el techo y las paredes estaban pintadas de un color salmón brillante que hacia juego con las baldosas de granito.

  En el centro había una gran mesa de madera negra pulida con un mantel blanco, encima de ella estaba platos y vasos de plata y oro, el padre de Deimon un señor de cara cuadrada con cabello rubio como su hijo y ojos azules verdosos, leía animadamente un periódico, que a juzgar por su apariencia amarillenta era muy viejo, estaba sentado en la punta de la rectangular mesa al otro lado del comedor a su lado estaba la madre de Deimon una mujer flaca de cabellera negra oscura, sus ojos naranja claro se parecían a los de Deimon, junto a ella había un muchacho de unos años mayor a Deimon, su cabello amarillo con puntas negras y ojos azules miraba con curiosidad la visita que tenia su hermano mientras escribía en su teléfono mirando algunas veces a Frank, frente a él se encontraba una chica de cabello negro brillante que a Frank le recordaban los ojos de su tutora Fionna White, un demonio de alto rango amada y detestada por todas las criaturas habitantes del inframundo. Ambos se sentaron en la amplia mesa, Deimon al lado de su hermana y Frank al lado de éste, su padre empezó a criticar todas las cosas que habían en la sociedad, según decía el periódico, que de alguna manera se asemejaban con la actualidad y que su amigo el profesor Vlaklosti, tenía muy buenas sugerencias de como criar a los niños hoy en día. Aquel tema terminó cuando la madre de Deimon se apresuró a lanzar le una mirada asesina a su esposo, la cual solo se percato Frank, cuando intento tomar un trago del jugo de calabaza de el vaso de plata que había frente a él. Pasaron seis minutos y Frank se levantó dando gracias por la comida y se dirigió a la puerta principal, la madre de Deimon se dio cuenta de que la comida de su plato estaba a medio terminar y, junto a Deimon, se dirigió a la entrada cuando el pelirrojo estuvo a punto de salir por ella

 - ¿Quieres que te acompañe Frank? - dijo Deimon.

 - No gracias, estaré bien mi apartamento queda a pocas cuadras - mintió Frank

- Bueno, ¡adiós! - Dijo moviendo un poco la cabeza y sonriendo de lado, la madre de Deimon aun estaba en la puerta junto a su hijo, cerrarían la puerta cuando cruzara la cuadra pero cuando Frank llegó a cuatro casa de la de Deimon, sintió un pinchazo como el de una avispa en su cuello y su vista se nublo dos segundo después haciendo lo tambalearse y apoyándose en una pared con su mano mientras se llevaba otra su cuello, sintió una jeringa de acero, gruesa y pequeña se la arranco del cuello cayendo al suelo duro de asfalto. Deimon corrió hacia él mientras miraba alrededor.

- ¡¿Frank?! - le llamó en un susurro, Frank solo emitió un sonido de molestia, y con dificultad, dándole a Deimon la jeringa que se había arrancado del cuello, se sintió más mareado y empezó a sentirse frío y eso era una muy mala señal puesto que el cuerpo de Frank no es de temperatura baja como Deimon. Su cuerpo normalmente está en los 39ª - 40ª grados, sintió como Deimon lo sujetaba por uno de sus brazos y empezaba a correr, las piernas de frank tropezaban torpemente haciéndolo brincar algunas veces; Deimon lo arrastraba a una calle que Frank no conocía o por sus mareos no podía ver bien, se detuvieron en una calle oscura y por encima de los edificios los seguía una silueta de un hombre corpulento y alto que cargaba una especie de rifle, el hombre se oculto detrás de unas cajas de madera en la azotea de un edificio de color purpura y Deimon jalo a Frank hacia el lado contrario para no ser vistos, corrieron calle abajo y se metieron por un callejón alumbrado solo por un farol oxidado y saliendo en una calle de casa de dos plantas.

- ya casi llegamos Frank.. no te preocupes, es al doblar en aquella esquina - Dijo Deimon intentando animar a Frank.

 - No, no siento ya mis piernas.. Deimon, no las siento - Dijo jadeando por el cansancio de correr, intento abrir los ojos pero un dolor en su cabeza le hizo cerrarlos de nuevo, Deimon se lo subió a su espalda con un poco de dificultad y susurrándole que ya casi llegaban, de nuevo, empezó a correr por el ancho camino de una acera de color gris, giro a la derecha y como pudo se agacho detrás de un contenedor de basura de color amarillo, la silueta paso por su izquierda y se mantuvo quieta en un árbol por durante unos 7 minutos, cálculo Deimon rápidamente, y luego se marcho por un camino más allá del oeste. Deimon se levantó tambaleándose y siguió su camino, escuchó a frank decirle que se sentía más frío cosa que era verdad ya que Deimon empezaba a sentir su cambio de temperatura; al llegar a una casa amarilla de dos plantas Deimon tocó rápidamente la puerta con dificultad ya que el cuerpo de Frank se hacia cada vez más pesado. Un hombre corpulento de cabello marrón oscuro abrió la puerta justo cuando Deimon tocaba de nuevo, dándole justo en la mandíbula. - ¡Lo lamento señor Vänskä! ¡pero necesito ayuda urgentemente..! - el hombre jaló a Deimon al interior de la casa y indicándole de que acostara a Frank en el sofá negro que había en el medio de la sala, le pidió que le explicara lo que había sucedido.

 Dominic, que era el único hijo del señor Vänskä, bajo a la sala a buscar un aperitivo nocturno y en vez de encontrar la sala oscura y en silencio, se encontró la camilla de emergencias de su padre extendida en el medio de la sala con la lampara encendida y encima de la camilla había un chico de cabello rojizo como él de su amigo, estuvo a tres pasos de la camilla cundo se dio cuenta de que era el mismísimo Frank el que estaba en la camilla.

- ¡¿Que hace él aquí?! - preguntó llevándose ambas manos al pecho, obteniendo como respuesta un "hola" de un Deimon medio dormido mezclando unos líquidos viscosos de color azul y verde que desprendía un olor asqueroso y repugnante que te hacían querer vomitar el almuerzo de hace tres días.

 -¡¿Qué se supones que haces?! ¡Estas dañando esa cosa!.. ¡Dame! - le regañó Dominic arrancándole el tazón grande donde mezclaba los líquidos y batiéndolo más rápido que Deimon, caminó hasta la cocina donde encontró a su padre. - ¡¿Por qué le pones a él a batir esto si él está dormido?! - le gritó Dominic.

 - ¡Tu no bajabas! ¡y ya que estas aquí ayúdame con esto que tu amigo mutante se muere! -le grito su padre más fuerte.

 - ¡Frank no es un mutante! ¡Tú sí! - dijo mientras mezclaba el liquido viscoso con otra sustancia pero esta vez de color negro.

 - Bajen la voz, Frank necesita descansar y recuperarse - dijo una mujer entrando a la alborotada cocina con un pañuelo en sus manos, su cabello largo era de color plateado y sus ojos eran amarillos como los de un reptil, llevaba puesto un camisón rosa y un mono del mismo color. Dominic siguió batiendo la mezcla.
 - ¡Que es lo que le paso Deimon? - Le preguntó Dominic a Deimon.

 - Ehh, un sujeto le disparo una jeringa cuando se iba de mi casa y yo, bueno le he traído hasta aquí para no, ya que yo no se que hacer y pensé en ti y corrí ocho cuadras con frank en mi espalda las ultimas cinco. -dijo despertándose por completo, el padre de Dominic y su madre se miraron las caras con terror y desprecio, la madre se fue a la sala con el pañuelo húmedo y el padre encendió la cocina.

 - ¿Qué tenía la jeringa papá? - pregunto Dominic, buscando un ultimo ingrediente en la repisa para la mezcla.

 - Veneno de mantícora -

- ¡¿Qué?! - dijeron Dominic y Deimon al mismo tiempo. 

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